Terapia con animales robóticos para tratar la soledad y el estrés

Publicado: 3 febrero, 2018 / Última edición: 20 agosto, 2019 /
Terapia con animales robóticos para tratar la soledad y el estrés

Realizar terapia con animales robóticos como perros y gatos se ha convertido en un tratamiento eficaz para aliviar la ansiedad, el estrés y la soledad de los pacientes con Alzheimer, demencia y en general, para las personas de la tercera edad. El ronroneo de un gato robot y el suave ladrido de un perro de la misma clase, han ayudado a estos pacientes para hacer más llevadero el paso de los años.

Así se ha podido evidenciar en la residencia Palace Gardens para adultos mayores en la ciudad de Homestead (sur de Florida,EE.UU). En Palace Gardens desde hace un año se iniciaron tratamientos con gatos y perros robóticos de apariencia real.

La terapia con animales robóticos ha resultado ser beneficiosa para los más de 90 residentes de este centro, algunos de los cuales ya cuentan hoy con sus propios animales artificiales, comprados por sus familiares.

Por ejemplo, el efecto tranquilizador del ronroneo del gato lleva la atención del paciente al animal robótico, ayudando al adulto mayor a sobrellevar sus nervios y la frustración.

La ventaja de no tener que limpiarlos o llevarlos a pasear, cosa que los residentes/pacientes no podrían hacer, hace que los animales robóticos hagan las horas mucho más llevaderas y placenteras para los habitantes del Palace Gardens.

Efectos directos de la terapia con animales robóticos en los pacientes

“Mi madre tiene demencia y es difícil para ella articular lo que quiere decir. Se siente nerviosa y frustrada. Cuando le dimos uno de estos animales se calmó inmediatamente”, asegura Bárbara Brunet, hija de una de las residentes.

Al ver la “magnífica” reacción de su madre, Bárbara decidió comprar un gato y un perro robóticos para que su madre pudiera centrar “toda la atención en el animal”, y familiares de otros residentes en Palace Gardens siguieron su ejemplo.

Con ello, se comprobó enseguida el efecto tranquilizador: “el gato ronronea, y ella lo sujeta y lo abraza. Se siente mucho mejor, la excitación se va enseguida. No se si mi madre se piensa que es un animal real”, se cuestiona.

En general los pacientes se muestran interesados y sus miradas no se despegan del pelo gris y el rostro complaciente del gatito y expresan en sus rostros sorpresa cada vez que el robot emite algún sonido o hace un movimiento más brusco de lo normal.

Los perros por su parte, tienen la apariencia de Golden Retrievers y también responden al sonido y al tacto; al acariciarlos se dan la vuelta, ladran y tienen un latido simulado.

Si durante la terapia con animales robóticos, el médico sujeta del revés a alguno de estos animales, más de un residente grita diciendo: “¡Cuidado que le harás daño!”.

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