Quién Mato al Gato

Publicado: 4 agosto, 2017 / Última edición: 20 agosto, 2019 /

Reza el dicho popular… “la curiosidad mato al gato”… ¡Pobre gato! Cuando este dicho inicio en realidad lo mataba la preocupación, queriendo reflejar que un exceso de preocupación puede llevarnos a la muerte. Con el tiempo se cambio “preocupación” por “curiosidad”, y  ahora al gato lo mata la curiosidad.

Si bien esta perla de sabiduría es una advertencia por el hecho de meter las narices donde no nos mandan puede ser causal de problemas, también debemos decir que SIN CURIOSIDAD estaríamos privados de conocimientos, adelantos y placeres.

¿Qué es la curiosidad?La curiosidad es el deseo de saber, es un comportamiento inquisitivo. Por lo tanto como es originado en un deseo tiene un aspecto emocional que genera exploración, investigación y aprendizaje.

La curiosidad puede reflejarse en algo tan básico como un mecanismo de supervivencia, algo tan mundano como acercarse a ver un accidente sin intención de ayudar o tan profundo como un logro sanitario de orden mundial.

Pero es innegable que la curiosidad es un camino que siempre avanza. Sin necesidad de ser investigador, metiche o un desconfiado compulsivo; la curiosidad nos puede deparar grandes satisfacciones cuando nos animamos a explorar nuevos sabores, nuevos lugares o simplemente nos hace detener para escuchar la historia de quien vivió muchos años y tiene un legado de experiencias para el curioso que se atreva a preguntarle.

O sea, la curiosidad nos mantiene expectantes, con capacidad de asombro, de aprendizaje y de humildad. La curiosidad nos mantiene joven.

Ya lo dijo el escritor, novelista y varias cosas más; José Saramago: “La vejez empieza cuando se pierde la curiosidad”.

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