La Virtud de Héctor

Publicado: 19 abril, 2021 / Última edición: 19 abril, 2021 /

De a un paso a la vez

Yo recuerdo que al padre de Héctor cuando cargaba la camioneta con las cosas que iba a vender al interior de la provincia.

Acá vamos de nuevo, solía decir con una sonrisa, mientras Miguelito miraba por la ventana como su papá se marchaba por unos días.

Pero Héctor no abandonaba. Llegaba los jueves en la noche totalmente pasado de rosca, casi sin dormir y con decenas de hora de ruta. Como una sombra, dejaba su camioneta en la calle y se metía en el mundo de su familia.

Miguelito y su bronca

Claro, Miguel sentía que su papá lo abandonaba. Cuando jugábamos a la pelota en la calle, era uno de los mejores amigos pero a la hora de volver a su casa se volvía taciturno. El no está, solía decirme.

Los Chicos Crecen

Me acuerdo cuando Miguelito pasó a ser Migue, así, sin la ele, y terminó el secundario. Ya salía con Rosita, la chica de pelo cortito de la otra cuadra y el viejo Héctor seguía con su camioneta, pero ahora volvía los jueves.

Pobre viejo, decía Migue, años después. Tanto sacrificio para que la familia tenga todo lo necesario, y yo quejándome por su ausencia. Pobre viejo repetía Migue, sacudiendo la cabeza de arriba hacia abajo.

Todo Llega

Hoy lo enterraron a Héctor. Yo estoy seguro que a pesar de todo, le vi una sonrisa en sus labios.

Estoy seguro.

Marcelo Mariosa

http://https://marcelomariosa.blogia.com/2021/041901-la-virtud-de-hector.php

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